Cuento Casimiro, el Robot Amarillo que perdió una tuerca

Cuento Casimiro, el Robot Amarillo que perdió una tuerca
Por Jorge Avila
20100519
Desde el avión para mi hijo.

Casimiro era un robot de color amarillo que gustaba de ir al parque a jugar con sus amigos.

Un día Casimiro fue al parque y se puso a jugar fútbol con sus amigos. Casimiro era muy insistente y desesperado.

Al estar jugando le gritaba a sus amigos robots:

Dame la pelota!
Dame la pelota!
Dame la pelota!

Insistía tanto que los robots terminaban por darle la pelota. Y tan pronto perdía la pelota de nuevo comenzaba a gritar:

Dame la pelota!
Dame la pelota!
Dame la pelota!

Al final, ni él ni sus amigos lograban meter gol, y perdían los juegos.

Al poco tiempo todos sus amigos lo conocían como Casimiro el desesperado. Un día al estar jugando fútbol un amigo robot empujo accidentalmente a Casimiro y lo tumbó.

Casimiro se había golpeado su mano, y se dio cuenta que una de sus tuercas se había roto. Él estaba muy triste y sus amigos los llevaron a su casa.

Al día siguiente su mamá lo mando con Don Tuercas; el robot que fabricaba las mejores tuercas, las que nunca se rompían.

Se fue entonces Casimiro a ver a Don Tuercas. Al ir caminando, se dio cuenta que estaba muy lejos la casa de Don Tuercas y Casimiro ya estaba desesperado por llegar.

Finalmente y después de un muy rato de caminar, llegó.

Una vez en la puerta tocó, y nadie le abrió. Entonces comenzó a desesperarse todavía más, y tocaba cada vez más fuerte.

Fue entonces que un viejo robot de cara amable le abrió la puerta, era Don Tuercas.

Le preguntó a Casimiro:

Qué te trae por aquí joven robot amarillo?

Y Casimiro le contesto:

Me he caído jugando fútbol y la tuerca de mi mano se ha roto. Mi mamá me ha dicho que usted hace las mejores tuercas y que usted me ayudaría.

A lo que Don Tuercas le contesto:

Muy bien joven amigo, yo te construiré tu tuerca, pero debes de saber que tomará tiempo fabricarla. Y es muy importante esperar.

Casimiro estaba desesperado, y no le dio importancia a las palabras de Don Tuercas, él sólo quería su tuerca y ya.

Don Tuercas le explicó que para construir una tuerca se requerían tres pasos.

1. Cortar la pieza de metal que sería la tuerca
2. Calentar la tuerca para darle forma
3. Pulir la tuerca, pero este paso sólo podría hacerse si la tuerca ya no estaba caliente

Muy bien dijo Casimiro, ya sé como se hace la tuerca, comencemos.

Don Tuercas comenzó a cortar la tuerca (el primer paso de los tres). Y al poco momento comenzó Casimiro:

Quiero mi tuerca!
Quiero mi tuerca!
Quiero mi tuerca!

Fue entonces que Don Tuercas le dio el pedazo de metal que había comenzado a cortar, y le dijo:

Si quieres tu tuerca ya, aquí esta.

Casimiro la tomo y se dio cuenta que apenas parecía tener forma de tuerca y que no le acomodaba. Le dijo a Don Tuercas:

Pero no me queda!

A lo que Don Tuercas le contesto:

Si insistes y te desesperas, no podré terminar tu tuerca. Debes ser paciente y haré la mejor tuerca para ti.

Casimiro asintió.

Continuó Don Tuercas con su trabajo, y se puso a calentar la tuerca para darle forma; al poco tiempo Casimiro comenzó:

Quiero mi tuerca!
Quiero mi tuerca!
Quiero mi tuerca!

Don Tuercas dejó de trabajar y le dio la tuerca a Casimiro.

Casimiro grito al quemarse con la tuerca y se dio cuenta que la tuerca era muy suave. Por lo que dijo:

Me he quemado y esta tuerca no sirve, no sostendrá mi mano!

A lo que Don Tuercas le contesto:

Si insistes y te desesperas, no podré terminar tu tuerca. Debes ser paciente y haré la mejor tuerca para ti.

Casimiro asintió.

Continuó Don Tuercas con su trabajo, y se puso a enfriar la tuerca, para que fijara su forma, y al estar completamente fría, la pulió.

La tuerca brillaba y era fuerte como ninguna otra tuerca que Casimiro hubiera visto. Casimiro estaba maravillado.

Don Tuercas ayudo a fijaría en la mano de Casimiro, y éste dijo:

Don Tuercas, esta es la mejor tuerca que he visto; la más brillante y fuerte.

A lo que Don Tuercas le contesto, sí es la mejor Casimiro, pero no ha sido por mi trabajo, ha sido gracias a tu paciencia que esta es la mejor tuerca, porque le diste el tiempo que necesitaba.

Casimiro recordó rápidamente cómo se había desesperado sin lograr que la tuerca estuviera lista antes. Se dio cuenta que al desesperarse no sé gana nada y que al ser paciente había logrado tener la mejor tuerca.

Le dio las gracias. Don Tuercas y se fue al parque a jugar con sus amigos.

Al llegar, sus amigos vieron que traía la mejor tuerca que habían visto. Y todos comenzaron a jugar; de pronto, Casimiro iba a comenzar a gritar "Dame la pelota" cuando recordó lo que le había dicho Don Tuercas sobre la paciencia, por lo que prefirió no ser insistente y desesperado.

Al poco tiempo un amigo robot le paso la pelota a Casimiro y éste metió un gran gol!

Casimiro y sus amigos estaban muy contentos y se fueron a festejar a su casa; al final se dieron cuenta que ser pacientes y esforzarse sí funciona.

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Jorge Avila
Work smart, then hard.
Propietario y Confidencial.
MoProSoft Nivel 1.

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